
El rial iraní registró un desplome acelerado desde finales de diciembre, tras el estallido de protestas sociales que profundizaron la crisis económica marcada por inflación crónica, sanciones internacionales y creciente inestabilidad política. La moneda llegó a valores prácticamente nulos frente a divisas como el dólar y el euro, y en México su cotización cayó hasta 0.000016 pesos.
La depreciación se intensificó a partir del 6 de enero, después de semanas de fuertes oscilaciones que iniciaron cuando la caída del rial detonó manifestaciones en Teherán y otras ciudades. Con el avance de las protestas, la pérdida de valor adquirió un carácter político, elevando la presión sobre el sistema económico.
Antes del estallido social, un peso mexicano equivalía a cerca de 2 mil 325 riales y un dólar superaba los 41 mil 666 riales. Desde entonces, la moneda ha continuado su descenso hasta niveles considerados simbólicos por especialistas, que califican la situación como una depreciación insostenible.
El deterioro ocurre en un país que arrastra años de sanciones internacionales e inflación persistente, factores que han erosionado la confianza en la moneda. Ante la incertidumbre, ciudadanos e inversionistas han recurrido al dólar, el euro y el oro como refugio.
Las medidas gubernamentales, como la restricción al acceso de divisas subsidiadas para importaciones, no han logrado contener la crisis. Críticos señalan que las políticas han generado distorsiones y no han frenado la inflación ni estabilizado el rial.
En este escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 12 de enero la imposición de aranceles del 25% a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán, decisión que agrega presión al ya frágil panorama económico iraní.
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