
En una presentación oficial que pretendía resaltar la riqueza religiosa y cultural del estado durante la Semana Santa, el secretario de cultura, Mario García Valdez, cometió una omisión imperdonable: dejó fuera dos de los eventos más representativos de la región Huasteca.
Ni el Viacrucis Viviente de Ciudad Valles , que este 2025 cumple 47 años realizándose sin interrupciones, ni la Procesión del Silencio de Axtla de Terrazas, con 23 años de historia y considerada la segunda más antigua del estado, fueron incluidos en el programa estatal.
Ambos eventos no solo tienen un profundo arraigo religioso, sino que convocan a millas de personas cada año. En el caso del Viacrucis vallense, más de 8 mil asistentes recorren las calles desde la Catedral hasta el parque Luis Donaldo Colosio. La procesión de Axtla, por su parte, ha crecido con fuerza y se ha convertido en referente para la región.
Pero para la Secretaría de Cultura, simplemente no existe .
Cuestionado por esta grave omisión, García Váldez se deslindó. «Nosotros no los organizamos, solo los vamos a promover. Cada municipio sabe lo que tiene y sabe lo que hace», declaró el funcionario, culpando indirectamente a los ayuntamientos por no enviar su información a tiempo.
Aseguró que llevan meses pidiendo a las autoridades municipales el listado de sus actividades más relevantes, pero no quiso responsabilizar directamente a nadie. En cambio, se limitó a mencionar que hay más de 300 actividades religiosas, culturales y deportivas programadas en todo el estado, como si eso justificara la falta de rigor.
Esta respuesta, tibia y burocrática, dejó un mal sabor de boca entre quienes organizan estos eventos desde hace décadas y entre los ciudadanos que saben bien qué representa cada manifestación de fe en sus comunidades.
Una vez más, la Huasteca fue invisible para el escritorio oficial . Los eventos que sí aparecieron en la agenda estatal son en su mayoría de la capital o de los municipios con mayor visibilidad política. La cultura viva del interior del estado fue ignorada, como si no mereciera reconocimiento, de 20 municipios de la Huasteca se incluyeron 10 ferias, bailes, eventos deportivos, conciertos musicales y las Judeas y Diablos de Tanlajás, Tancanhuitz, Aquismón y San Antonio.
¿Desinterés, descuido o arrogancia institucional? Lo cierto es que el secretario Mario García Váldez y su equipo fallaron en lo más básico que es conocer y respetar las tradiciones que dan identidad a fiesta religiosa en la Huasteca, de donde por cierto es originario el funcionario estatal.
Seguiremos informando.