
El mole con pollo, uno de los platillos más venerados de la gastronomía mexicana, ha sido objeto de numerosas especulaciones respecto a su contenido calórico. Esta exquisita combinación de sabores, que fusiona ingredientes tan diversos como chocolate, chiles y especias, tiene una historia rica que se remonta a la época prehispánica, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Antes de adentrarnos en las calorías que aporta este plato, es crucial comprender la importancia de mantener una dieta balanceada. Según el Instituto Médico Mayo Clinic, para mantener o perder peso de manera saludable, es fundamental equilibrar la ingesta calórica con el gasto energético a través de actividad física regular.
La composición calórica del mole con pollo puede variar significativamente dependiendo de los ingredientes y las porciones servidas. Aquí desglosamos las calorías aproximadas de sus componentes principales:
- Pollo: Una porción estándar de pollo sin piel de 150 gramos aporta aproximadamente 165 calorías.
- Salsa de mole: La salsa, rica en chocolate, frutos secos, semillas y aceite, es la parte más calórica del platillo. Una porción de 150 gramos de mole puede sumar alrededor de 400 calorías.
Además, si se acompaña el platillo con arroz o tortillas, cada porción adicional puede añadir aproximadamente 150 calorías.
En conjunto, un plato típico de mole con pollo puede oscilar entre las 600 y 800 calorías, dependiendo de las adiciones y porciones servidas.
A pesar de su contenido calórico, el mole con pollo también ofrece beneficios nutricionales importantes. Es una fuente de proteínas de alta calidad, antioxidantes, vitaminas y minerales esenciales. Además, proporciona energía sostenida gracias a sus ingredientes nutritivos y algunas grasas saludables.
Los expertos en salud recomiendan disfrutar del mole con pollo ocasionalmente, moderando la cantidad para evitar un exceso de calorías y grasas en la dieta habitual.
El mole con pollo no solo es un deleite para el paladar, sino también una opción nutritiva que forma parte del patrimonio culinario mexicano, siempre y cuando se consuma con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.
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