
El Coronavirus llegó para quedarse; advirtió la titular de la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado, Mónica Liliana Rangel Martínez, minutos después de revelar la existencia de un tercer caso de esta enfermedad en territorio potosino y la alerta latente ante el alto número de personas que habían tenido contacto con él, un hombre de entre 25 y 44 años de edad con el antecedente de haber viajado a España (para entonces, ya se corría el rumor de que se trataba de Alberto Marrero Díaz, el presidente del Altético de San Luis, sin embargo, el supuesto todavía tardó en confirmarse).
La funcionaria estatal dio como ejemplo el caso de la Influencia AH1N1, que llegó en 2009 causando un importante índice de mortalidad en América y en varios países alrededor del mundo. Pese a todos los esfuerzos y los avances científicos de la época, el virus no puedo ser erradicado y se quedó como amenaza constante aún en la actualidad, ahora, atendido más con prevención que con tratamiento.
Un año, quizá más, es lo que podría tardar en llegar a México y socializarse completamente la vacuna contra el Coronavirus, se implementarían estrategias para proteger a la ciudadanía y evitar, de esta manera, el riesgo de enfermedad, sobre todo para los grupos vulnerables y, desde luego, con la advertencia de que la temporada invernal será ocasión para su proliferación, para los contagios y el desarrollo de la enfermedad.
Mientras avanzan las investigaciones para encontrar la vacuna, mientras se difunde y mientras se aplica a la población, la Secretaría de Salud insiste en la necesidad de que se fortalezcan las acciones de higiene; el lavado de manos, cubrirse adecuadamente al toser o esturnudar, no tocarse la cara, los ojos, la boca o la nariz, aislarse en caso de haber viajado al extranjero incluso si no se tienen síntomas o, de ser necesario, solicitar el apoyo de las autoridades de Salud.
Hay confianza -dice Rangel Martínez- de que las medidas que se han estado implementando, como la suspensión de clases, el aislamiento recomendado y la sana distancia, ayuden a controlar la curva de contagios y que, de esta manera, se pueda responder positivamente ante la contingencia que, a la fecha, sigue siendo un problema serio de salud pública y que requiere de la intervención y colaboración de la ciudadanía para obtener mejores resultado.