
Las empresas Maquirsa, Sánchez Valdez y Sánchez Chisum, abandonaron las obras de construcción de los dos nuevos brazos del distribuidor vial Benito Juárez debido, al parecer por la falta de pago y una serie de conflictos con los propietarios de una gasolinera y la Comisión Federal de Electricidad, que no previeron los contratistas.
En los últimos diez días se ha vuelto notorio el abandono de las obras, ni un solo trabajador aparece por la zona, excepto este martes por la mañana cuando tres albañiles rondaban por uno de los pilares sin que se viera con claridad lo que estaban haciendo.
El Gobierno del Estado, a través de la Junta Estatal de Caminos, cuyo titular es Marcos Enrique Rosales Vega, otorgó una prórroga de tres meses a las empresas que hace algunas semanas reclamaban el pago de 40 millones de pesos que les faltaban para concluir los trabajos que debieron entregar en julio pasado.
Los dos nuevos brazos del Distribuidor Juárez conectarán a las carreteras 57 y Rioverde con la avenida Salvador Nava, los trabajos comenzaron el 1 de febrero de 2018, mismos que debieron concluirse en 18 meses, desacuerdo con el contrato asignado a Maquirsa, propiedad de la familia Torees Corzo, sin experiencia en ese tipo de obras, y a las empresas Sánchez Valdez y Sánchez Chsum, de Zacatecas.
El desorden y el desaseo son las características de estas obras que por descuido sufrieron el desplome de una cimbra, afortunadamente sin daños que lamentar.
Marcos Enrique Rosales Vega es incapaz, como titular de la JEC, de exigir a los empresarios buen trabajo, pese a que se les han pagado 218 millones, 534 mil 294 pesos y 36 centavos, recursos que obtuvo gracias a la indemnización que hizo la compañía Ford al Gobierno del Estado luego de que canceló la instalación de una armadora de vehículos en territorio potosino.
El gobernador Juan Manuel Carreras pensó que podría lucir, hasta ahora la única obra de sus administración, en su 4o. informe de gobierno, pero los Torres Corzo le juegan una mala parada.