México y el mundo

Náhuatl pierde presencia en Puebla

El porcentaje de hablantes indígenas en Puebla capital y municipios conurbados continúa disminuyendo

El uso de lenguas indígenas en la zona metropolitana de Puebla mantiene una tendencia descendente y actualmente sólo el 2.5 por ciento de la población habla alguna lengua originaria, lo que equivale a cerca de 69 mil personas, de acuerdo con datos del Inegi y estudios académicos recientes.

La cifra refleja una disminución respecto a 2010, cuando el porcentaje superaba el 3 por ciento y existían más de 81 mil hablantes en la región conurbada. A nivel estatal, la reducción también ha sido constante: en 2000 los hablantes representaban el 13.9 por ciento de la población poblana; en 2010 bajaron al 11.5 por ciento y para 2020 la proporción cayó a 9.9 por ciento.

Especialistas atribuyen este fenómeno a factores como la migración, la castellanización educativa, las dinámicas laborales y la presión social para adoptar el español como lengua principal. El investigador Eduardo Flores Cuautle, del Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica de la BUAP, documentó en su tesis sobre Coronango que el náhuatl se ha vuelto prácticamente invisible en la capital poblana pese a ser la lengua indígena más hablada del estado.

Actualmente, el náhuatl concentra más de 452 mil hablantes en Puebla, equivalente al 73.6 por ciento de la población indígena lingüística. Le siguen el totonaco, mazateco, popoluca y mixteco. En la ciudad de Puebla, además del náhuatl, han ganado presencia el mazateco y el mixteco debido a procesos migratorios provenientes de Oaxaca y Guerrero.

Uno de los cambios más notorios es la reducción del monolingüismo indígena. Mientras en 1930 más de la mitad de los hablantes sólo utilizaban su lengua originaria, para el año 2000 la cifra cayó a 13.4 por ciento. Actualmente, más del 86 por ciento habla también español. Sin embargo, especialistas advierten que este bilingüismo es subordinado, pues el español domina ámbitos como la educación, el trabajo y los servicios públicos, relegando las lenguas originarias al entorno familiar.

El fenómeno también afecta la transmisión intergeneracional. Datos censales muestran que la mayoría de hablantes en la zona metropolitana supera los 45 años, mientras que la presencia entre niñas, niños y adolescentes es cada vez menor. Testimonios recopilados en la investigación refieren que muchas familias dejaron de enseñar náhuatl a sus hijos para evitar discriminación o facilitar su integración escolar y laboral.

La migración hacia la capital poblana y municipios conurbados como Coronango, Huejotzingo, San Andrés Cholula y Cuautlancingo ha acelerado este desplazamiento lingüístico. Al llegar a espacios urbanos, las personas indígenas se enfrentan a entornos donde el español es indispensable para estudiar, trabajar o realizar trámites.

A ello se suma la falta de infraestructura educativa bilingüe en la zona conurbada. Aunque Puebla cuenta con mil 745 escuelas bilingües, el 95 por ciento se localiza fuera de la capital y municipios metropolitanos. En algunas colonias y juntas auxiliares apenas existen planteles con enseñanza indígena y, en muchos casos, sin suficiente personal capacitado.

El acceso a servicios públicos en lenguas originarias también es limitado. Para 2025, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas reportó únicamente nueve intérpretes certificados en toda la zona conurbada de Puebla para atender a más de 69 mil hablantes indígenas. La Fiscalía General del Estado informó además que sólo cuenta con 16 intérpretes para toda la entidad.

Pese al panorama, investigadores y colectivos han impulsado iniciativas de revitalización lingüística mediante talleres comunitarios, radios indígenas y herramientas digitales en náhuatl. También destacan proyectos como el Centro Comunitario Kali y las actividades del colectivo Tequio Lingüístico, enfocados en preservar las lenguas originarias en contextos urbanos.

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