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Mensaje de Año Nuevo del Arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero

*Los invito a unirnos a toda la Iglesia para pedir la paz que tanto necesita nuestro México y todo el mundo ...
diciembre 31, 2017

Estamos celebrando el tiempo de Navidad. Dios está con nosotros en Jesús, Emmanuel, Dios hecho hombre. Él nos alienta y llena de esperanza, en toda circunstancia. Movidos pues, por la ternura y la fuerza del amor de Dios, damos gracias a Dios por este nuevo año, con la esperanza puesta en él de alcanzar la felicidad que todos anhelamos y nos deseamos mutuamente.

Dios es el autor de la felicidad, la alegría y de la paz. Y él la concede, como nos enseña Jesús, a quienes escuchan y cumplen su palabra: “Dichosos los que escuchan y cumplen la palabra de Dios” (Lc 11,28). Ese es, pues el camino, el secreto de la felicidad, aún en medio de circunstancias adversas: estar unidos al señor, vivir en su amor, cumplir su palabra, cumplir los diez mandamientos de la Ley de Dios. Recordemos eso, y pidamos al señor nos ayude a ir por ese, que es el único camino hacia la felicidad.

Pidamos el don de la paz

Los invito a unirnos a toda la Iglesia para pedir la paz que tanto necesita nuestro México y todo el mundo. El papa Francisco, en su mensaje para esta jornada mundial de la paz, que se celebra cada 1o. de enero, y que tiene como lema este año: “Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz”, nos dice: “<Si son muchos los que comparten el “sueño” de un mundo en paz, y si se valora la aportación de los migrantes y los refugiados, la humanidad puede transformarse cada vez más en familia de todos, y nuestra tierra verdaderamente en “casa común”> (Nº. 6). A lo largo de la historia muchos han creído en este <sueño> y los que lo han realizado dan testimonio de que no se trata de una utopía irrealizable”.

La jornada de la paz nos recuerda que todos podemos trabajar por la paz, que nosotros estamos invitados a:

Vivir todo el año bajo el lema de la paz,

Pedir intensamente la paz que tanto necesitamos, que tanto necesitan nuestros corazones, necesitan nuestras familias, necesita nuestra sociedad potosina, nuestro México y el mundo entero.

Construir la paz. La paz viene de Dios y él la da, pero ¿a quiénes da su paz?, a los que desean vivir en paz, a los que desean hacer la paz. Si nosotros nos comprometemos a construir esa paz, a construir mejores relaciones humanas, a construir mejores comunidades, a construir mejores familias, viviremos en armonía, respeto, solidaridad y habrá una gran bendición para nuestra sociedad potosina.

Les desea su amigo y hermano:

Monseñor Jesús Carlos Cabrero Romero

Arzobispo de San Luis Potosí.